Presupuesto recortado:
Pemex, CFE y LFC
Fuente:
CNEE-sur.net
(21/09/09)
•
Antonio Gershenson
El proyecto de presupuesto enviado por la Secretaría de Hacienda a
la Cámara de Diputados es la obra de la gran tijera. Vamos a ver
algunos ejemplos en el sector energético.
El presupuesto de Pemex para inversión en exploración y producción,
estimado para 2009, es de un billón 191 mil millones de pesos. El
asignado para 2010 es de sólo 220 mil millones, 18 por ciento del
que habría en el año en curso. El de todo Pemex para inversión es de
263 mil millones. La gran mayoría se destina a exploración y
producción, no se proyecta un país industrial sino la extracción de
recursos naturales no renovables, en la medida en que nos queden.
Ese 18 por ciento es, obviamente, el promedio. Pero a Chicontepec
–su porquería favorita– sólo se lo reducen a 37 por ciento. En
cambio, a Cantarell, que todavía tiene mucho peso en la producción
anual y que está declinando, le reducen el presupuesto de inversión
a 15 por ciento del que se ejerce en este año. Y al Ku Maloob Zaap,
que ya es el de mayor producción, se lo bajan a 17 por ciento de lo
que tuvo en 2009.
Otras áreas están muy subdivididas. Un ejemplo de las zonas que han
tenido positivos descubrimientos recientes, que produce crudo
superligero y un gran porcentaje de gas asociado, es el delta del
Grijalva. De por sí tenía poco presupuesto, pero el de 2010 se lo
reducen a 5 mil 600 millones, 2 por ciento del presupuesto de
inversión de todo Pemex.
De por sí se deja a la inversión de Pemex una cantidad ínfima en
comparación con la del año en curso. Pero es claro que se debe
quitar por lo menos la mitad de la que se asigna a Chicontepec –cuya
producción en 2008 fue el uno por ciento de la nacional– y adjudicar
ese monto a las zonas que han tenido buenos resultados.
Otra de las cuestiones que revela el proyecto de presupuesto es la
triste suerte que le dictan los tecnócratas a la llamada nueva
refinería (¿cuál?). Llegamos a Pemex Refinación, y la única obra que
se asigna en relación con esa refinería es “La construcción de una
cerca y barda perimetral en los terrenos donde se instalará la nueva
refinería”. Para este año, se adjudica un monto simbólico, un millón
y medio de pesos. Para el presupuesto de 2010, son 69 millones de
pesos. Pero se prevén, para 2011, 50 millones de pesos, y después ya
nada. Esto significa que para una barda, para una cerca, se van a
tardar dos años, 2010 y 2011. ¿Y las obras de la refinería
propiamente dicha? Nada en el presupuesto. Y 2012 ya es año de
elecciones y evidentemente no van a iniciar una obra que se supone
que va a ser grande. En vez de una nueva refinería, una nueva barda.
En el caso de Pemex Petroquímica, varios proyectos que se anuncian
como gran inversión, no se pueden aplicar donde se dice, porque los
complejos de Tula, Escolín e Independencia están fuera de servicio
desde hace más de dos años. El dinero para esos y otros proyectos
podría tener otro destino. El 13 de junio, el director general de
Pemex reveló que el megaproyecto petroquímico Etileno XXI fue
suspendido temporalmente a petición de las empresas privadas
interesadas, por efecto de la crisis económica.
¿Será que ese dinero ahora lo va a poner Pemex con el destinado
supuestamente para proyectos no realizables? El trato lo están
negociando las empresas privadas con Pemex Gas y Petroquímica
Básica, porque no quieren pagar el precio comercial por el gas
natural ni por su derivado, el etano, materia prima del etileno.
¿Será que el aumento en el presupuesto de Pemex Gas, de más de 2 mil
millones de pesos, cuando otras áreas son recortadas, sea entre
otras cosas para tener suficiente etano barato para el enorme
proyecto Etileno XXI y las empresas privadas involucradas en él?
En el sector eléctrico, aunque de una manera distinta, vemos también
un presupuesto que puede servir para todo, menos para prestar un
buen servicio. El presupuesto total de la Comisión Federal de
Electricidad (CFE) se plantea que sea de 220 mil millones de pesos.
Pero el presupuesto para inversión es de sólo 26.6 miles de
millones. El 12 por ciento. No va a alcanzar para mejorar las redes,
las subestaciones, el servicio al público, ni en general para la
inversión necesaria.
En el caso de Luz y Fuerza del Centro (LFC), que da el servicio a la
zona central de país, la situación es peor. De un presupuesto de 30
mil millones de pesos, el destinado a la inversión se propone que
sea de mil 640 millones. El 5 por ciento. ¿De dónde va a salir la
necesaria renovación de redes, transformadores y subestaciones con
más de 30 años de servicio?
En estas páginas se publicó la declaración del secretario general
del Sindicato Mexicano de Electricistas, en el sentido de que LFC
había solicitado como presupuesto para inversión 9 mil 700 millones
de pesos, para la renovación de equipo obsoleto y demás. Los mil 640
millones son una sexta parte de lo solicitado. Con ese presupuesto
van a aumentar, cada vez más, el número y la duración de los
apagones. ¡Y todavía quieren cobrar más caro! Además, están las
facturas eléctricas infladas, las que saltaron de unos cientos de
pesos a varios miles.
Sí hay dinero para mejores presupuestos. Las mayores empresas deben
pagar impuestos, igual que los tienen que pagar quienes viven de un
salario. Un pequeño recorte burocrático “de abajo”, como plantea el
gobierno federal, no alcanza. Hay que recortar “de arriba”, de donde
hay dinero, y bajar los ingresos de quienes sigan en su puesto. Hay
que eliminar lujos y gastos con cargo al dinero público. Hay que
eliminar, por ejemplo en Pemex, a decenas de miles de personas “de
confianza”, con altos salarios y prestaciones, que entraron por su
amigo, o porque perdieron una elección por el PAN, etcétera.
gershen@servidor.unam.mx