Saipem no acredita capacidad técnica, mientras
Samsung hizo la oferta más baja
Adjudicará Pemex dos grandes contratos a empresa más cara y sin
experiencia
Fuente:
CNEE-sur.net
(28/09/09)
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Se trata de la construcción de dos
plantas desulfuradoras en las refinerías de Tula y Salamanca
Israel Rodríguez
Petróleos Mexicanos (Pemex) se apresta a adjudicar de manera directa
el contrato para la construcción de dos plantas desulfuradoras en
las refinerías de Tula y Salamanca, para elaborar gasolinas con
ultra bajo azufre (UBA), a la empresa Saipem, pese a que la oferta
de ésta es superior en 50 millones de dólares a la formulada por la
compañía Samsung, que presentó la cotización más baja.
El contrato, por 458 millones de dólares (unos 6 mil millones de
pesos), sería el primero de gran magnitud adjudicado por la
paraestatal bajo la dirección de Juan José Suárez Coppel. El
Instituto Mexicano de Auditoría Técnica (IMAT), testigo social del
proceso licitatorio designado por la propia paraestatal, concluyó
que la asociación de Sainmexicana /Saipem “no acredita el
requerimiento de experiencia y capacidad técnica establecido en las
bases de licitación”.
Esta obra permitiría a Pemex cumplir con la norma oficial mexicana
(NOM) 086 Semarnat-Sener para la elaboración de combustibles
limpios, que se prevé puedan distribuirse en el territorio nacional
a partir de 2014 .
El 11 de septiembre de 2008 Pemex emitió la convocatoria pública
internacional para la ingeniería, procura y construcción de dos
plantas desulfuradoras de gasolina en las refinerías Miguel Hidalgo,
en Tula de Allende, Hidalgo, e Ingeniero Antonio M. Amor, en
Salamanca, Guanajuato. Estas plantas tendrían una capacidad de
elaboración de 30 mil y 25 mil barriles diarios de gasolinas,
respectivamente, con un máximo de 10 partes de azufre por millón.
Tortuoso proceso
En el concurso se inscribieron cinco consorcios: la coreana Samsumg,
que ofreció un precio de 408 millones de dólares; la italiana
Saipem, con 458 millones; Ica-Fluor Daniel, con 508 millones;
Isolux-Jantesa, con 530 millones, y ACS-Dragados, con una oferta de
550 millones de dólares.
Después de un tortuoso proceso que incluyó diversas vistas al lugar
de la edificación, 17 juntas de aclaraciones y la presentación de
propuestas y diferimientos para dar el fallo, Pemex resolvió
declarar desierto el concurso por considerar que ninguna de las
propuestas reunía los requisitos técnicos ni económicos.
Posteriormente Saipem e ICA decidieron seguir un proceso de
inconformidad en junio de 2009 ante la Secretaría de la Función
Pública, el cual fue desechado.
La organización no gubernamental Contraloría Ciudadana para la
Rendición de Cuentas, en sus conclusiones y recomendaciones sobre el
proceso identifica diversas inconsistencias y señala: “La entidad
(Pemex) no tuvo lista toda la información técnica relativa a esta
licitación en el momento de la publicación de la convocatoria, lo
que originó que se hicieran muchas modificaciones a dicha
información, generando un proceso licitatorio de casi siete meses de
duración, con el consecuente desgaste tanto de la entidad como de
los licitantes que participaron. Se recomienda, para licitaciones
futuras, tener toda la información completa antes de la publicación
de la convocatoria, en aras del mejoramiento de la planeación de los
procesos de licitación”.
Abunda: “El alto número de preguntas, así como la naturaleza de las
mismas, indica, en opinión del testigo social, que no hubo una
preparación en detalle de las bases de licitación, a pesar de que
existió un tiempo razonable para la preparación de las mismas. Para
futuras licitaciones se recomienda una revisión exhaustiva de las
bases de licitación antes de proceder a su publicación”.
El dictamen de la dirección corporativa de ingeniería y desarrollo
de proyectos de Pemex recomienda la adjudicación directa del
contrato a Saimexicana-Saipem, pese a tener un precio 50 millones de
dólares superior a la oferta más competitiva y no acreditar la
experiencia y capacidad técnica necesarias.