Este gobierno, campeón de caída
económica
Fuente:
CNEE-sur.net
(29/09/09)
•
Antonio Gershenson
La evaluadora financiera Merrill Lynch confirma, como vimos en estas
páginas, que el gobierno federal y su política económica llevaron a
México al primer lugar en América Latina en cuanto a caída
económica. Miles de palabras, cientos de discursos, han mostrado su
inutilidad para contrarrestar la crisis. Esa financiera estima que
el producto interno bruto (PIB) mexicano va a bajar en un 6.8 por
ciento en 2009.
Los más recientes datos publicados por el Inegi nos dicen que en el
primer trimestre de este año el PIB bajó 8 por ciento. En el segundo
trimestre, pues peor, cayó 10.3 por ciento. Aproximadamente, el
primer semestre sería un promedio de ambos, 9.15 por ciento. Para
que se cumpla el pronóstico mencionado de 6.8 por ciento, en el
segundo semestre el PIB debería variar, también hacia abajo, 4.5 por
ciento.
Desde este punto de vista, la crisis seguiría, y aunque la caída del
PIB se atenuaría, el desempleo seguiría subiendo, el mercado interno
seguiría decayendo, etcétera. Pero incluso puede resultar muy
optimista este pronóstico de la financiera, pues las medidas que se
toman y las que se proponen al Congreso, tienden a agravar la
crisis, no a atenuarla. El mismo análisis de Merrill Lynch señala,
entre otras cosas, que no se busca eliminar los privilegios, y
recordamos los tratamientos preferenciales a grandes empresas.
En los países que tienen un crecimiento ya claro, como China e
India, o que ya empiezan su recuperación, como Brasil, donde el PNB
(producto nacional bruto) ya creció en el segundo trimestre de este
año frente al primero, se han lanzado inversiones públicas muy
fuertes. También se ha hecho esto en otros países. Y, en general, en
esos y casi todas las demás naciones se han reducido impuestos, y en
general se ha subsidiado de alguna manera el mercado interno. Japón
y otros países también iniciaron su recuperación, con medidas de
esta naturaleza.
Las propuestas oficiales aquí son en el sentido contrario en toda la
línea. Uno de los impuestos que más resistencia han causado es el 2
por ciento al consumo, pero que incluye alimentos y medicinas (lo
cual lo distingue del IVA, y lo hace peor que él). Esto ahoga más el
mercado interno, no sólo por agredir al consumidor sino porque se
refleja en todo, como la gasolina y el diesel para el transporte, a
los cuales se amenaza con aumentar el precio directamente también. Y
esto implica también mayores aumentos de precios, porque el
transporte encarecido encarece a todos los productos que se
transportan, o sea casi todos.
Se supone que el dinero recaudado con el impuesto al consumo iría al
gasto social. Ya hemos visto cómo se ha usado éste. Se le da más a
un estado gobernado por el PAN, o a estados cuyos gobernadores
acataron instrucciones de Los Pinos. Por otro lado, se recorta el
presupuesto a otras entidades, como pasa con el Distrito Federal.
La inversión en la industria petrolera mexicana ha sido, incluso
históricamente, un pivote para impulsar a la industria. En su
planteamiento público del 8 de octubre del año pasado, el huésped de
Los Pinos anunció, como parte de su programa de reactivación, “12
mil millones de pesos para la construcción de una refinería e
infraestructura de la paraestatal”. Además de lo raquítico de la
cantidad frente a los costos oficialmente reconocidos, es obvio que
no se ha puesto ni una piedra en relación con la refinería, de la
que ni siquiera se sabe si ya se tiene físicamente el terreno. Y,
obviamente, no ha habido ni una gota de la recuperación económica
anunciada al respecto.
Ya vimos en este espacio, el domingo pasado, el recorte tan
drástico, en relación con el estimado para este año, que sufrió
Pemex. El grueso de la inversión presupuestada se concentra en Pemex
Exploración y Producción, que es el 84 por ciento del total. Y la
inversión programada para esta entidad para 2010 es sólo el 18 por
ciento de la que se estima ejercer en 2009.
En relación con la mencionada refinería, la única obra presupuestada
es la barda perimetral, con un presupuesto de 124 millones de pesos
repartidos básicamente en dos años, 2010 y 2011. Es la tresmilésima
parte del presupuesto de inversión de Pemex, o sea una parte en 3
mil.
Estos son sólo unos ejemplos. Ha habido quejas por insuficiencia
presupuestal en el sector educativo y otros. Y si se pretende
reducir el poder de compra de la mayoría de la población, y en
general seguir estrangulando al mercado interno, por un lado, y por
otro, en cuanto a la inversión pública, no sólo no aumentarla en
áreas estratégicas, sino reducirla al mínimo, ¿de dónde va a salir
la recuperación? ¿Acaso no parece haber empeño en conservar el
primer lugar de América Latina en caída de la economía?
Claro, ellos verán, como siempre, hacia el norte. Pero el presidente
del vecino país aclaró públicamente, más de una vez, que hay
indicios positivos, pero que la recuperación tardará su tiempo
todavía. Además, ¿de dónde sacan que los primeros recursos de esa
recuperación, dentro de un tiempo, se van a destinar a importar
cosas, precisamente, de México, y no, por ejemplo, a la salud, por
la que muestra interés el gobierno de Obama? ¿O a la recuperación
del mercado interno de su país?
gershen@servidor.unam.mx